El Laberinto de la Confianza

“La confianza es la esperanza firme que se tiene de alguien o de algo”. (RAE).Imagen

La confianza en nosotros mismos es pues de las primeras actitudes que debemos ejercitar. ¿Y por que digo esto? Pues porque en la relación con nosotros mismos es esa actitud, la de confiar,  la que debemos aplicar antes de cualquier otra.

A diario, al despertarme de una manera casi matemática procuro proyectar todas las decisiones que voy a tener que afrontar en el día. Intento imaginármelas y ponerme en situación. Estoy convencida de que la mayoría de las personas hacen lo mismo, al fin y al cabo,  todos somos muy similares. He  comprobado que las cosas funcionan siempre infinitamente mejor si aplico la creencia de que seré capaz de afrontarlas de una manera positiva. Se que el resultado de todas las cuestiones que has de afrontar en el día a día no depende exclusivamente de la actitud  que optes ante las mismas.  Es evidente que uno no puede controlar todas las variables que pueden llegar influir en las mismas , sin embargo la determinación y la creatividad que aplicas a la resolución de los retos que se plantean, si uno cree en si mismo, crece de manera exponencial. Tu seguridad transmite a su vez,  confianza  a los demás y hace que  los que te rodean sean también mucho más efectivos en su acciones.

Es por ello por lo que vuelvo a insistir en esta idea, la confianza es una de las primeras actitudes que debemos ejercitar. Es cierto también que todos en algún momento podemos ser proclives a ver el vaso medio vacío, el tener actitud de verlo medio lleno es en gran medida cuestión de entrenamiento, y la actitud positiva no es más que confianza en uno mismo. Dicho esto el primer paso está dado. A partir de aquí, la confianza debe trasladarse a todos nuestros actos y a todas nuestras relaciones.

¿Confiar es arriesgado? Es posible que en muchas oportunidades así lo sea. Sin embargo desconfiar, no es un seguro ante la traición. Por el hecho de desconfiar no estás asegurando que te vayan a  traicionar menos veces  y por el contrario vivirás en una inseguridad continua muy difícil de gestionar.

La confianza es palanca de crecimiento. De crecimiento personal y de crecimiento en equipo. La confianza según la cuarta acepción de la RAE es ánimo, aliento y vigor para obrar. A veces no somos conscientes de lo que nuestro comportamiento y lo que comunicamos con él puede potenciar la propia creatividad y la de la gente que se relaciona con nosotros:  hijos, pareja, amigos, personas con las que trabajamos. Por otro lado, el lenguaje utilizado, tanto verbal como no verbal, es sumamente importante en nuestras relaciones y por ello debemos de elegirlo muy cuidadosamente y depurarlo cuando sea necesario. Lo que comuniquemos con el mismo puede hacer que:

  •   Un proyecto profesional sea un éxito o por el contrario esté repleto de piedras en el camino puestas por tus propios compañeros de equipo, llegando incluso finalmente a fracasar.
  •  La exposición a  potenciales inversores de un proyecto los convenza plenamente o se malogre por no generar la confianza suficiente en su viabilidad .  
  • El proceso de venta con un cliente culmine positivamente o no, por la incapacidad de transmitir las bondades del producto y de generar la  confianza necesaria en el mismo.
  •  Una relación de pareja sea plenamente satisfactoria o se enquiste por utilizar por ejemplo, un lenguaje que resta e infravalora de manera sistemática las aptitudes del otro.
  •  La  inseguridad de un hijo adolescente, sea neutralizada o minimizada o por el contrario se  potencie por nuestras palabras antididácticas y cargadas de desconfianza hacia él.

Y es leyendo un artículo titulado “El Lenguaje antididactico III” de José Luis Coronado en el blog de @Ined21 en donde he encontrado la primera inspiración para este post  y para su título. Artículo altamente recomendable y relacionado con este último punto que he mencionado  .

Además lo he escrito porque me siento muy cómoda hablando de confianza y de comunicación. Sinceramente creo que la comunicación honesta y transparente es la mejor manera de mantener la confianza entre las personas. Pienso que la confianza es algo que escasea en estos días  y  que necesitamos más que nunca recuperar.

Una última reflexión: siempre es más fácil gestionar la confianza que la incertidumbre.  La desconfianza genera incertidumbre y esta provoca miedo, soledad, excesiva negatividad e incluso bloqueo. Las relaciones suelen ser un laberinto en el que confluyen, emociones, conflictos de intereses, afectos, desencuentros…la salida del laberinto se encuentra siempre primero, si la relación se ha basado en la confianza desde un primer momento. Ahora bien si no ha sido así es recomendable rectificar. Recuperar la confianza es una tarea dificil pero al final no es más que cuestión de actitud y de tiempo.

Os dejo un pequeño video con un gran mensaje: “Lo que necesitas es creer”

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