Lo que construye o destruye nuestra realidad son las relaciones humanas

Hoy me he encontrado este artículo mientras trabajaba en una presentación y me ha apetecido volver a compartirlo. Hace unos días precisamente hablaba en un debate sobre el teletrabajo, de las ventajas y los inconvenientes que esta nueva realidad estaba proyectando en las empresas y la necesidad que tenemos, ya que parece que ha llegado para quedarse, de evolucionarlo y enriquecerlo. Ahora más que nunca son necesarios nuevos estilos de liderazgo que potencien las relaciones humanas.

Este artículo fue escrito en noviembre de 2018 para Community of Insurance, a los que agradezco desde aquí de nuevo el habérmelo propuesto.

He cometido muchos errores en mi vida y confieso que los que han tenido más repercusión siempre han sido los relacionados con las personas, conversaciones críticas, conversaciones cruciales, que no he sabido gestionar adecuadamente.

No tengo como objetivo empezar este artículo siendo pesimista, nada más lejos de mi intención, sin embargo, sí quiero mediante un ejercicio de autocrítica provocar en mi un estado de ánimo que me ayude a trasladar mejor lo que siento y aportar algo de mi visión en relación con el apasionante tema que me han propuesto desde Community of Insurance, el liderazgo humanista.

A lo largo de mi vida y por lo tanto también de mi carrera profesional he sacado una conclusión fundamental:  Una cosa es cómo sientes que eres y otra muy distinta es cómo te proyectas, y en definitiva como te ven los demás. Puedes tener la certeza de que eres humilde, por ejemplo, y, sin embargo, no conseguir que te perciban humilde. Por lo tanto, una habilidad imprescindible y que me parece interesante como punto de mejora para cualquiera, y por descontado para cualquiera que deba dirigir una organización, es la comunicación. Lo que digas y cómo lo digas, lo que proyectas es crucial. Puedes ser agresivo o persuasivo, una palabra o un gesto te pueden acercar o alejar de lo que te propones.

Los seres humanos somos seres de relaciones, de comunicación, nos necesitamos los unos a los otros, no podríamos vivir aislados. Siempre he creído que somos seres buenos por naturaleza. Aunque mi experiencia profesional me crea contradicciones con respecto a esta afirmación, prefiero pensar que algunas de las personas con las que me he cruzado en mi camino, más que malas personas, no estaban preparadas para el rol que en ese momento y en esas circunstancias en concreto les tocó vivir. Pienso sinceramente que cuando calificamos a alguien de mala persona no es que intrínsecamente lo sea, sino que actúa como una mala persona porque no sabe responder de otra forma a sus frustraciones, inseguridades y miedos.

¿A dónde quiero llegar con todo esto? Pues a que estoy convencida de que la mejora social pasa por la mejora de las relaciones personales, que a su vez pasan por un cambio en los sistemas educativos que ayuden desde la edad temprana a ser más fuertes y hábiles emocionalmente y también estoy convencida de que las empresas pueden y deben ser partícipes y facilitadoras de ello ya que pasamos la mayoría de nuestra vida en nuestro entorno laboral.

El cambio de paradigma en el mundo de las relaciones laborales dentro de las organizaciones es quizá uno de los grandes retos que tenemos que afrontar en esta revolución cultural y social que nos viene dada con la transformación digital. Hoy en día lo que va a hacer que una empresa prospere y se diferencie, en mi opinión, es el talento de las personas que la conforman y su capacidad para lograr que estas den lo mejor de sí mismas. La tecnología que conecta tan fácilmente a las personas también hace del mercado laboral un mercado global en donde las empresas que crean las condiciones favorables para el desarrollo y crecimiento personal se convierten en imanes del talento.

En el libro La nueva fórmula del trabajo. Revelaciones de Google que cambiarán su forma de vivir y liderar (2015), Laszlo Bock, Vicepresidente Sénior de Gestión de Personas de Google, nos enseña cómo su empresa ha marcado la tendencia de hacia dónde parece que debe de ir la transformación del mercado laboral en este siglo. Bock mantiene que “la motivación intrínseca no solo mejora el desempeño, sino que también otorga resultados personales satisfactorios en vitalidad, autoestima y bienestar.  Más libertad es igual a más autonomía y capacidad.” Bock indica que “durante cinco años, algo sin precedentes en Estados Unidos, Fortune ha nombrado a Google «La mejor empresa en la que trabajar…Según LinkedIn, Google es el lugar de trabajo más buscado del planeta, y recibimos cerca de dos millones de solicitudes cada año procedentes de personas de todo el mundo y con toda clase de currículos. De estos la empresa solo contrata unos pocos miles al año, lo cual hace que Google sea veinte veces más selectivo que Harvard, Yale o Princeton”

La receta de Google con sus empleados es darles libertad, autonomía y capacidad de decisión en su día a día. Su filosofía es colocar a las personas en el centro.  “Cuando una periodista preguntó a Larry Page y Sergey Brin, los creadores de Google, si creían que su gran éxito y su capacidad para la innovación se debió a la influencia de sus padres y profesores de universidad, ellos contestaron que no. En todo caso, dijeron, su espíritu autodidacta, su capacidad de iniciativa, la libertad de pensar por sí mismos, la aprendieron, en gran parte, en las aulas de Montessori.” (fuente Google, Amazon y Wikipedia, hijos de Montessori). El método Montessori fue creado por María Montessori una pedagoga y médico italiana que revolucionó el sistema educativo a finales del siglo XIX y principios del XX. Las características principales del método Montessori se basan en otorgar autonomía e independencia a los niños.

No sé si este es el método educativo perfecto, lo que sí que creo es que el actual no es el adecuado para lo que nos enfrentamos y que se deberían de poner los medios para solucionar este gap. Pienso que las personas deberían ser cada vez más fuertes emocionalmente, independientes y autónomas y esto conviene que se ejercite desde una edad temprana.

En la configuración tradicional jerárquica a la que estamos acostumbrados, las relaciones de mando entre jefes y empleados suele ser verticales y poco transparentes. Son relaciones en las que no existe confianza.  La falta de confianza resta en ambas direcciones, el empleado es difícil que de lo mejor de sí mismo si percibe que no confían en él y el jefe pierde mucha información relevante porque no se lo cuentan todo.

Hace poco visité las instalaciones de una conocida aseguradora y me enseñaron el sitio dónde se sentaba el nuevo consejero delegado, si soy sincera al principio creí que me estaban tomando el pelo, porque su puesto estaba en el medio de lo que podemos llamar el patio de operaciones, mezclado con al menos 50 personas más. Cuando me despedí de él le manifesté que me había gustado mucho su despacho, y comenté entre risas que la ventaja es que así se enteraba de todo, él me contestó “es que, sino no me entero, porque no me lo cuentan”.

En esa configuración tradicional de relaciones entre jefes y empleados lo normal es aislar las emociones en la creencia de que las emociones perjudican la productividad. Sin embargo, está comprobado que es imposible aislar las emociones de la actitud de un ser humano. La automatización está haciendo por otro lado que cada vez más trabajos sean realizados por máquinas.  Cabría preguntarnos entonces ¿cuál es el valor diferencial de las personas dentro de las organizaciones? ¿qué nos distingue y va a distinguir en un futuro de las máquinas? Mediante el control, la imposición y el poder se puede conseguir que el trabajo se haga quizás de una forma satisfactoria, pero si se quiere conseguir ese plus, ese trabajo brillante que implique a los empleados como si sintiesen la empresa suya, eso solo se consigue si sienten emocionalmente que es suya. El sentido de pertenencia a un grupo, el saberse reconocido y querido suele ser un factor primordial para sentirse realizado.  Si tu equipo siente que trabaja contigo, no que trabaja para ti, si tu posición de liderazgo está más basada en la capacidad de empatizar con las emociones de tu gente en lugar de en tu posición jerárquica, entonces probablemente puedas esperar de ellos lo mismo que esperas de ti mismo sin necesidad de exigírselo, ya que ellos mismos se implicarán.

Es deseable que cada vez más empresas se apunten a desarrollar modelos de relaciones diferentes con sus empleados en dónde no solo se incentive económicamente, sino que se le dé más importancia al desarrollo y al crecimiento personal. No estoy diciendo que todas las organizaciones sean un clon de Google, no sería realista para muchas pymes, pero si puede ser un referente, un estilo de liderazgo a imitar. Un liderazgo que propicie que las empresas cuiden de sus empleados y los empleados cuiden de las empresas.

Todo es tan sumamente tecnológico en la actualidad que nos dispersamos y nos olvidamos de lo que realmente construye o destruye nuestra realidad: las relaciones humanas.

https://communityofinsurance.es/2018/11/11/liderazgo-humanista-vs-relaciones-humanas/

Lo importante es el día a día

Tengo tres hijos maravillosos. Sin duda son lo más importante de mi vida. Estos días estamos todos en casa, disfrutando de la convivencia, compartiendo nuestro tiempo… Hablamos y revivimos cantidad de recuerdos de su infancia que los han marcado y que cuando los estás viviendo no tienes la conciencia de que serán tan importantes… Esas frases que el abuelo repetía o ese cola-cao frio batido que sabía a gloria cuando lo tomaban con todos sus primos las noches tan especiales de verano después de una jornada interminable de playa. De su padre inventando cualquier juego innovador, la colchoneta gigante, las margaritas locas, ir a pescar calamar por las noches al puerto de Raxo…Todo se resume en ESTAR CON ELLOS en compartir, en acompañar, en educar… Por eso quiero recuperar en mi espacio el artículo que escribí hace unos días para el II Plan de comunicación Mujer y Emprendimiento de Community of insurance.

Nunca es demasiado el tiempo dedicado a nuestros hijos y “Siempre es ahora mismo” (final de la película Boyhood).

El futuro de los hijos de la mujer trabajadora

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Escribir como a uno le gusta no es fácil, hace falta tiempo, un estado de serenidad y relajación que incite a la creatividad y además es importante tener el convencimiento de que tienes algo interesante que aportar. Es evidente que hay personas que tienen mejores aptitudes que otras para ello, en mi caso tienen que darse unas circunstancias concretas y sobre todo tiene que existir ese clic, esa frase, esa imagen, o ese conjunto de emociones que enciende el interruptor de las ideas.

Cuando me propusieron este artículo pensé que no tenía mucho más que aportar que lo que había escrito hace un año en Construyendo una nueva cultura empresarial y que dicho artículo reflejaba toda mi opinión al respeto en relación a este tema.

Y de repente apareció el clic, al leer en el periódico El País la siguiente noticia Una de cada tres jóvenes considera aceptable que su pareja la controle. No pretendo hablar aquí de violencia de género pero la noticia si me hizo reflexionar. Tendemos a asociar la sumisión femenina a otras sociedades, e incluso nos escandaliza, pero aquí también está aunque no requiera símbolos externos. Nos gusta pensar y así lo decimos que nuestra civilización defiende valores de progreso y equidad, pero no parece ser así para la tercera parte de las jóvenes.

Conviene no olvidar que la formación ética de una persona se va forjando a través de una serie de normas y valores que desde pequeña va interiorizando proporcionadas por el entorno en el que vive. Para recibirlas no basta con escucharlas, hay que vivirlas porque se sustentan sobre todo en el ejemplo que recibe. El tiempo que pasemos con nuestros hijos en su infancia ayudándoles a crecer como personas y sirviéndoles de patrón no lo suplen de ninguna manera guarderías, ni profesionales por muy cualificados que estén básicamente porque ni la motivación del emisor ni del receptor es la misma. El vínculo emocional existente entre padres e hijos, nada, ni nadie lo puede suplir cuando hablamos de educar en valores.

Esta situación se agrava desde la incorporación de la mujer al mercado laboral. Nos encontramos cada vez con más niños que crecen sin que ninguno de sus padres les pueda dedicar el tiempo suficiente en el día a día. Esta incorporación se ha hecho sin una revisión de normas y usos que anticipara y aminorara sus impactos. Éste es uno de ellos, otro evidente es que es que cada vez nacen menos niños.

Hoy en día tener más de un niño es toda una aventura. Y esto ya es algo que nos afecta a todos, también a los que parece que este debate no les interesa o no está dentro de sus prioridades. Pues, señores y señoras empieza a ser muy preocupante. El mundo de hoy es bastante impredecible, pero la demografía suele acertar. Sabemos que en el año 2050 se espera que casi un 50% de la población española sea mayor de 50 años. Son muchos los que anticipan problemas sociales y presupuestarios. ¿Qué hacer ante ello? Rafael Martínez, en su libro el Manual del Estratega, hablaba de que para hacer buena estrategia eran necesarias la anticipación, la adaptación y la acción. Anticipar no nos hemos anticipado mucho, pero ya no podemos ignorar la realidad. Adaptarse, vamos comprobando que por sí mismo no es ya suficiente y que tiene efectos secundarios poco deseables. Hay que actuar, que implica siempre cambiar las reglas del juego. Y hay que hacerlo ya.

Sin embargo parece que a nuestros políticos, que son los delegados para actualizar esas reglas, esto no es algo que les preocupe demasiado. Seguimos viviendo en la inconsciencia… en el corto plazo… ¿por qué digo esto?. Soy de la opinión de que tenemos un gran problema como sociedad y que el cambio debe acelerarse. Esto solo se consigue aplicando políticas activas que favorezcan la corresponsabilidad familiar entre hombres y mujeres y que ayuden a las familias a tomar la decisión de tener más hijos, y a las empresas a superar una herencia de gestión masculina y de espaldas a la realidad familiar. Con ello abordaríamos dos problemas muy importantes como es la educación en la diversidad e igualdad y el de la demografía.

Esto ya se ha hecho en otros países sin embargo en el nuestro hace muy poco se ha vuelto a aplazar: La ampliación del permiso de paternidad se amplia por cuarto año. En el año 2007 la ley de igualdad reconoció por primera vez en España el derecho de los padres a disfrutar de un permiso propio e intransferible por el nacimiento de un hijo. Y aquí está la clave en que el permiso sea intransferible y remunerado al 100%. Entonces se establecieron 13 días a cuenta de la Seguridad Social y dos a cargo de la empresa. En 2009, el Congreso aprobó ampliar este permiso a cuatro semanas y fijó enero de 2011 como fecha de entrada en vigor de esta medida. Los sucesivos gobiernos lo han aplazado y siguen haciéndolo, no existe voluntad política para ello.

Es cierto que la crisis ha sido buen argumento para paralizar cualquier medida que parezca arañar la productividad de las empresas. Pero me pregunto si esto no es una trampa que nos puede convertir en una sociedad de segunda en las próximas décadas. Pues la economía del futuro va a depender menos de las horas aplicadas que del talento, iniciativa y motivación que los profesionales quieran llevar al lugar de trabajo. El valor no será tan proporcional a las horas x persona, salvo en las economías más atrasadas.

Veamos algo sobre quienes como país sí están entendiendo las cosas así y actuando en consecuencia. Las políticas de igualdad tienen como objetivo que los hombres participen más en el cuidado de sus hijos y en las tareas del hogar. Islandia es uno de los países que tiene una normativa sobre el permiso de paternidad más progresista. divide el permiso en tres partes iguales: tres meses para la madre, tres meses para el padre y otros tres a repartir según prefiera cada pareja. A lo largo de la última década, el éxito de esta política ha sido rotundo. Diversos estudios muestran que el 90% de los hombres islandeses disfruta como mínimo de los tres meses de paternidad que le corresponden y, antes de la crisis, algunos incluso lo alargaban un poco más. Indican que estos cambios han mejorado la reinserción de la mujer en el mercado laboral e incluso la fertilidad, que es de 2,1 hijos por mujer, según datos de 2007. Así como también se señala que es posible que en la actualidad más padres que nunca jueguen un papel más activo en el cuidado de sus hijos pequeños y que ello ha servido para equilibrar en mayor medida el rol entre los hombres y mujeres en el mercado laboral.

Os dejo un interesante estudio hecho por diversos profesores de Economía de la Universidad Complutense y de la de Antonio Nebrija sobre El permiso de paternidad y la desigualdad de género en el que podéis comprobar la situación existente en 27 países y argumentos que defienden que estas políticas pueden ser perfectamente viables para una sociedad como la nuestra.

Hoy, día de la mujer trabajadora, deberíamos reflexionar sobre lo siguiente: lo importante no es el día de la mujer trabajadora, lo importante es el día a día. Nuestra sociedad necesita un cambio, un cambio de nuestro día a día. Para que un cambio se produzca se necesita una fuerte motivación. ¿No es suficiente motivación el dejar una sociedad mejor a nuestros hijos?



Primero aprende y solo después enseña

Un tema de mucho interés y en el que en mi opinión se debería profundizar mucho más de lo que se hace por el bien de la calidad en la formación de nuestros estudiantes. ¿Hasta qué punto en nuestro país se está vaciando y descuidando el contenido de las materias en la formación universitaria recibida, en aras y en beneficio, del continente, es decir de las ciencias llamadas de la educación que estudian como transmitir dicho contenido, psicopedagogía, didáctica.¿Hemos pasado del blanco al negro, como solemos hacer? ¿No hemos sabido encontrar el punto de equilibrio? ¿Como dijo Hannah Arendt: la pedagogía se emancipó de la materia que se va a transmitir? Un asunto para reflexionar…

 

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Primero aprende y solo después enseña

El informe de los inspectores educativos de la Comunidad de Madrid sobre el desastroso nivel de conocimientos culturales positivos de los licenciados en Magisterio ha sacado a la luz un “secreto” bien conocido en las aulas universitarias españolas en general y en las de las Facultades de Formación del Profesorado en particular. Y los que hemos tenido contacto con ese problema de manera directa y fehaciente podemos dar fe de ello por experiencia propia.

Lo más preocupante de algunas reacciones al informe por parte de los afectados es la negativa a contemplar el núcleo del problema: que la formación universitaria recibida ha descuidado gravemente los fundamentos disciplinares (el conocimiento derivado del cultivo de las disciplinas científico-humanísticas: historia, matemáticas, literatura, biología…) en beneficio del saber formal y procedimental de las “ciencias de la educación” (teorías psicopedagógicas, doctrinas didácticas, praxologías docentes…). Tal es el caso de la reacción de la alumna mencionada en el artículo de este mismo diario (Un fallo docente desde la base, 14 de marzo de 2013) que desconocía la ubicación de los ríos Ebro, Duero y Guadalquivir: “A mí no me tendrían que preguntar los ríos de España, es mucho más importante que evalúen mi capacidad para enseñárselos a un niño ciego”.

Se trata de una respuesta asombrosa e inquietante por su patente desafío a toda lógica intelectual humana (¿cómo enseñar algo a un alumno ciego si no se sabe hacerlo a uno vidente?) y también al principio básico de la pedagogía más clásica y ya casi bimilenaria: Primum discere, deinde docere (primero aprende y solo después enseña). Un principio, por cierto, remarcado una y otra vez por los mejores pedagogos y psicólogos de la educación que han abordado el problema. Así, por ejemplo, se expresaba Richard S. Peters, famoso director del Institute of Education de la Universidad de Londres, allá por 1977: “Si hay algo que debe considerarse como una preparación específica para la enseñanza, la prioridad debe darse al conocimiento exhaustivo de algo que enseñar. Un profesor, en la medida en que está vinculado a la enseñanza y no ya a la terapia, la socialización o el asesoramiento sobre oficios y carreras, debe dominar algo que pueda enseñar a otros”. Y así corrobora ese aserto algunos años después una figura como Margret Buchmann desde una institución homónima de la Universidad de Michigan: “Conocer algo nos permite proceder a enseñarlo; y conocer un contenido disciplinar en profundidad significa estar mentalmente organizado y bien preparado para enseñarlo de manera general. El conocimiento de contenidos disciplinares es una precondición lógica para la actividad de la enseñanza; sin él, las actividades de enseñanza, como por ejemplo hacer preguntas o planificar lecciones, están colgadas en el aire”. Sigue leyendo

“La educación debería liderar el cambio, pero es la institución más obsoleta”

Interesante post, del que a pesar de trasladar una sensación negativa de nuestra sociedad, me quedo con la lectura positiva: existe un camino y el camino reside en nosotros mismos. Esta crisis debe de servirnos como catársis colectiva para reaccionar individualmente y ese cambio sólo es posible a través de la educación. Los problemas surgidos en una casa en la cimentación difícil solución tienen a través de simples obras de reforma. La única solución es derribarla y volver a construir otra. La educación es el cimiento de nuestra sociedad. Hasta que no interioricemos esta idea y le demos la importancia que realmente tiene, seguiremos en un proceso degenerativo en la misma. Resumen en frases destacadas:

  • Sólo hay dos cosas que pueden hacer que el mundo se transforme: un cambio personal y una nueva educación.
  • Hoy la educación está al servicio del poder y las empresas.
  • El espanto de la escuela es que el profesor se pone un uniforme interior, y al dar clase deja de ser persona.
  • Hasta hoy solo hemos conocido revoluciones políticas e ideológicas, y lo que ahora ocurre es una revolución de la consciencia.
  • Nuestros problemas sólo pueden ser resueltos con una conciencia distinta de los que los ha creado. La educación, debería ser la institución que liderara este cambio.
  • La educación cambiará, si es que cambia, porque cambian los individuos.
  • Hoy en día la política no tiene poder…el poder económico el que controla todo, y la educación es su socio invisible…
  • La nave del sistema patriarcal, que construimos hace miles de años, ya no funciona. No debemos preocuparnos por que se hunda o no el barco, debemos preocuparnos por encontrar el barco salvavida.

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“La educación debería liderar el cambio, pero es la institución más obsoleta”

El psiquiatra chileno Claudio Naranjo (Valparaíiso, 1932) es una de las figuras más relevantes del humanismo contemporáneo. Aunque se dio a conocer por sus trabajos en torno a la terapia gestalt y el eneagrama de la personalidad, desde finales de los noventa ha centrado sus estudios en el ámbito de la educación. Pese a tener ya 80 años, Naranjo escribe una media de dos o tres libros al año y sigue impartiendo conferencias en todo el mundo.

En su última visita a Madrid, Naranjo atendió a El Confidencial en un pequeño piso del barrio de Ibiza, donde suele pasar las noches cuando visita nuestro país. El psiquiatra no necesita hoteles: en casi todas las ciudades tiene admiradores que le ofrecen techo, amistad y le siguen a todas partes. En cierto modo Naranjo parece un profeta, aunque él nunca se definiría como tal. Su misión, en cualquier caso, sí la tiene clara: trasmitir la idea de que es necesario cambiar este mundo, y de que ese cambio tiene que empezar en nosotros mismos.

Sólo hay dos cosas que pueden hacer que el mundo se transforme: un cambio personal y una nueva educación“Las personas están mal”, explica Naranjo, “y sufren en parte porque no saben que sufren”. Esta desazón vital, cuenta el psiquiatra, hace que aparezcan la depresión, las enfermedades psicosomáticas y se pierda la motivación y el sentido de la vida. “Hay malestar”, asegura, “pero el malestar no llegará más lejos mientras no se transforme en algo más”. En su opinión, sólo hay dos cosas que pueden hacer que el mundo se transforme: un cambio personal y una nueva educación. Sigue leyendo

Los hackers de hoy, cada vez más jóvenes

Interesante artículo para reflexionar. La evolución es fundamental, sin embargo la evolución sin control puede convertirse en un caos, en arma arrojadiza. Todo pasa por la educación. Hasta que no interioricemos la necesidad y el hambre que tiene esta sociedad de educación  los avances socio-económicos alcanzados pueden volverse en nuestra contra. Socialicemos y eduquemos en valores…

Niños de tan sólo 11 años están escribiendo códigos informáticos malignos para hackear cuentas en sitios de juegos y redes sociales,aseguran expertos.  Hacker

Un informe de la compañía de antivirus AVG muestra evidencia detallada de los programas para “robar” monedas virtuales.

La empresa señaló que los niños deben ser educados acerca de los “errores y aciertos” de estos tipos de programación.

“Mientras las escuelas sigan educando para la programación a niños que aún no comprenden el impacto de lo que están haciendo, esto va a continuar en aumento”, explica Yuval Ben-Itzhak, jefe de tecnología de AVG. Sigue leyendo