La importancia de socializar

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Es cierto que a veces necesitamos nuestro espacio para poder escucharnos  y saber lo que de verdad nos importa y preocupa.  La soledad buscada puede ser un vehículo de crecimiento personal. Sin embargo, no ocurre lo mismo con la soledad forzada. Todos sentimos a diario esa satisfactoria sensación de estar integrados en un grupo que comparte nuestros gustos o intereses. Ese flujo emocional que nos invade y que  se potencia cuando vivimos experiencias en grupo tanto positivas como negativas.

Esta sensación es la necesidad de pertenencia, que Maslow  uno de los principales precursores de la psicología humanista, definía claramente con su conocida Pirámide de Necesidades. Necesidad que está en la cúspide de la pirámide después de las necesidades primarias y justo antes de autorrealización y crecimiento personal. Socializar es por lo tanto y según dicha teoría un paso necesario para reforzar nuestra autoestima.

La socialización nos hace mejores personas. Mejores padres. Mejores amantes. Mejores amigos. Mejores profesionales.  Si hacemos un poco de memoria tenemos cantidad de circunstancias y acontecimientos vividos en los que podemos comprobar como la unión ante una misma causa potencia  la solidaridad de las personas o cómo el trabajo en equipo siempre ofrece mejores resultados. Sigue leyendo

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El valor de una decisión

El valor de una decisión

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¿Qué hace que nos sintamos satisfechos?

Esta pregunta nos la hacemos todos inconscientemente en cada decisión que tenemos que tomar. Y es que ¿qué es la vida sino más que una decisión continua?  Al final los días, las horas, los minutos… se traducen en sucesivas decisiones que tenemos que tomar y en donde los peores momentos que pasamos son aquellos en los que estamos indecisos. 

A lo largo de mi vida he aprendido que los momentos más satisfactorios han sido aquellos en los que he tomado una decisión difícil. La sensación de alivio que produce en uno decidir es enorme y provoca una paz interior difícil de describir. He aprendido también que en ese tipo de decisiones  lo mejor es dejarlas reposar, meterlas en la nevera unas horas y después de eso  decidir, desde la responsabilidad pero también desde la identificación con la misma.  Es bueno escuchar lo que opina la gente que te quiere sin embargo no es bueno dejarse influenciar en exceso y decidir algo con lo que uno no se encuentra cómodo. Una decisión prestada al final no funciona. Las decisiones tienen que tener una identidad propia.  Hay también quien opina que no decidir es una opción.  Es posible que así sea, y es posible que la opción de no decidir sea la que tomamos en infinidad de ocasiones. Sin embargo suelo identificar esta opción como la menos deseada de todas y la que nos provoca mayor insatisfacción. Decidir nos hace libres….

Os dejo un artículo en mi opinión muy bueno sobre cómo llevar una vida más satisfactoria escrito por Pablo Maella, socio director de Maella & Partners y lecturer IESE Business School.

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