La honestidad es una palabra tan solitaria

La transparencia en ocasiones me ha traído problemas. Y por ello,  a estas alturas de mi vida,  sigo planteándome a veces una duda existencial: ser auténtica y transparente con mis opiniones o más reservada. De mostrarme tal como soy  y decir lo que pienso o  extremar la prudencia y  optar por el silencio. Encontrar el equilibrio no es fácil.IMG_7389

Hace unos días alguien me dijo  : “no seas tan transparente, se te ve venir”.  Y yo  pensé, tal como lo dice parece que ser transparente es algo malo.

Ser honesto significa decir siempre la verdad. Otro cuestión es ¿qué es la verdad? Esto daría para otra reflexión.

La honestidad alcanza su grado máximo en la relación que tenemos con nosotros mismos. ¿Actuamos normalmente como pensamos? ¿Cómo de honestos o deshonestos somos con lo que sentimos o con lo que creemos? A menudo uno debate en solitario si llevar la honestidad o no hasta su máximo exponente.  Como dice Billy Joel en su canción Honesty: la honestidad es una palabra tan solitaria….(escucharla mientras leéis es preciosa)

Hoy pensando en, si somos honestos o aprendemos a serlo, me acorde de una pequeña anécdota de mi infancia que os voy a desvelar.

Era una tarde de verano. Tenía 8 años. En aquella época l@s niñ@s bajábamos habitualmente a las calles de nuestro barrio a jugar con nuestr@s amig@s a una edad temprana, no existían los peligros de la sociedad actual o al menos parece que no los percibiamos. Tenía 5 pesetas que me habían dado como paga del domingo. Estaba con mis amigas jugando y fuimos a “la tienda del señor José” a comprar chucherías, esto era todo un ritual.  El señor José me dio la vuelta y mi sorpresa fue que me devolvió el cambio de 25  cuando le había dado 5 pesetas, lo que llamábamos un duro!!!. Salimos de la tienda y entre risas planeamos que esa tarde nos daríamos una orgía de chucherías. Menuda fiesta!!! Me gasté gran parte del dinero en invitar a todas mis amigas y nos dimos un  atracón increíble. Al llegar a casa, ya en soledad, mi conciencia era una olla a presión. No me quedé tranquila hasta que se lo conté a mi madre.  Ella, con esa sabiduría de madre me dijo con mucha serenidad : “María lo que has hecho no está bien y debes reconocerlo. Irás a junto del señor José, le contarás lo ocurrido, le pedirás perdón  y le devolverás todo el dinero que te has gastado y que no era tuyo.”  Yo te lo prestaré, me lo devolverás poco a poco con tu paga de los domingos. Así lo hice. La vergüenza que pasé la he llevado grabada el resto de mi vida pero el orgullo de haber reconocido mi error también.  Fue la mejor lección de honestidad que pude haber recibido.

El sistema en el que vivimos nos dice que no debemos mentir sin embargo ¿se nos enseña realmente a no mentir? 

Cuando somos honestos es cuando mejor nos encontramos con nosotros mismos. Es una sensación única, de tranquilidad y paz interior, esa paz nos debería llevar a ser más felices, sin embargo  ¿somos todo lo honestos que nos gustaría?. En ocasiones hay que ser muy valientes para ser honestos.  Porque la verdad a menudo duele. Por eso muchas veces la verdad se oculta. La verdad se sesga. La verdad se disfraza. La verdad se esquiva. ¿Y por qué nos cuesta tanto actuar bajo el paraguas de la verdad? A veces por amor, por no herir, por no ofender, por no desmotivar, por no dañar la autoestima.

Otras veces sesgamos o disfrazamos nuestra realidad por querer agradar, por la importancia que tiene en nuestras vidas el socializar, el sentirse parte de un grupo, por conseguir algún beneficio o una mejor posición. En un post anterior “la importancia de socializar” hablaba de que “sin duda  la pertenencia a grupos nos hace sentir valorados, útiles, y con mayor autoestima. Esto a menudo hace que en nuestras relaciones sociales se intente agradar en exceso e incluso defender posturas con las que no nos identificamos plenamente o no rebatir aquellas con las que no estamos de acuerdo con la suficiente contundencia. Por lo tanto uno miente porque juzgándose a si mismo teme el juicio de los demás. La verdad puede resultar incómoda. La honestidad se convierte muchas veces en un acto heroico y a la vez solitario.

La transparencia en ocasiones me ha traído problemas,  y es que a veces lo fácil es callar… He aprendido que callar sin embargo a la larga siempre pasa factura. Decir la verdad, ser honesto con tus convicciones puede que a corto plazo produzca tensiones incómodas, ahora bien la seguridad que te da en ti mismo es excepcional. Esa seguridad te infunde la fuerza que necesitas para cumplir tus metas y tus objetivos,  para que si te caes puedas volver a levantarte, y lo consigues porque no dudas, porque crees en ti, porque crees en lo que haces.  Cuestión de madurez y convencimiento.

Al final ser transparente ¿es malo? Yo apuesto por una cultura de transparencia, una cultura que genere confianza,  que otros lo hagan por una cultura de ocultismo, engaño y medias verdades, por considerar que es más listo el  que mejor se escaquea y que más defrauda, a ver quien gana. Respondo  a  esto además pensando en el poema de Mario Benedetti  que  estos días nos recordó Alicia Pomares en su post navideño  “La gente que me gusta”. A mi también “Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera”.

¿Estamos preparados para enfrentarnos siempre a la verdad?

Os dejo el  cuento de Jorge Bucay “La tienda de la verdad”en el que reflexiona sobre cual es el precio de decir la verdad.

Os deseo a tod@s un feliz año nuevo cargado de verdad, honestidad y buenas intenciones!!! Feliz 2014!!!

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2 pensamientos en “La honestidad es una palabra tan solitaria

  1. Hace unís días me hace la miasma reflexión, mostrar mis ideas puede traerme la no aceptación de personas q me rodean y q en cierta medida me importan pero el no ser honesta conmigo me traicionaría … Como bien dices ser demasiado transparente es de difícil equilibrio. Un beso María

    • Anna yo soy de la teoría de que si tu no te gustas a ti mismo difícilmente puedes gustar a los demás. Que lo que hagas esté en concordancia con lo que pienses es vital para estar a gusto con uno mismo, la coherencia para mi es fundamental. Me gusta la gente que va de frente, me gusta la gente que se la ve venir, esa es la que genera confianza. Creo que es un error pensar que la transparencia nos hace vulnerables, todo lo contrario nos hace confiables y genera apoyos hacia nuestra persona. Hay gente que no soporta la presión de tener que enfrentarse a una mala cara o a un mal momento por no decir la verdad, pero como dice el refrán “más vale ponerse colorado una vez que ciento amarillo” y esto vale para todos los aspectos de la vida, ocultar o callar la verdad al final siempre pasa factura. Mil gracias por tus palabras se que eres de las personas que no se callan…Un besazo!!

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